El fin de semana pasado fui a Hexham, un sitio muy bonito y bucólico, pero no tuve tiempo de explicar la crónica (trabajo, nuevas responsabilidades - ojalá lo haga bien -, la universidad, la pataleta por la escacharrada 360...), y después de que haya pasado una semana pos ya no es lo mismo. Con un par de fotillos de la abadía va que chuta:
Y este fin de semana ha tocado Durham y como acabo de llegar a casa y todavía queda un rato para Top Gear, pues a escribir se ha dicho.
La verdad, el día se presentaba frío, más que nada porque todo estaba congelado. El caminito al centro era una pista resbaladiza y los campos hasta Durham eran blancos de la helada que ha habido por aquí.
Ya en Durham, antes de meterse en el casco urbano, paseito por unos bonitos y cálidos campos al lado del río (es decir, patinando felizmente contemplando como los locos ingleses iban en canoa y en pantalones cortos por el río; hay bastante afición aquí al remo, había muchos "embarcaderos" u como se llamen).
Después desvío al interior, por otros bonitos campos tropicales, contemplando la fauna y flora del lugar (usease, andando a duras penas por la tundra congelada y bosquecillos helados varios viendo a los animalitos cachondearse de uno al verlo pelado de frío).

La tundra
Ah, hice un nuevo amigo, se llama "Poncho" (o "Poncha", vete tú a saber, que con el traje de gala no le vi las intimidades), es muy simpático y le gusta comer flores heladas y posar para la cámara.

"Otro pesao con la cámara, MPF!"
Poncho tenía más amigos por ahí de paseo:

Oh my god, more humans!

Un par de alegres y despreocupados cerditos
Y después de la excursión campestre, al centro, a ver la catedral, el castillo y el pueblo. Durham es pequeño, pero tiene mucho encanto, todo casitas antiguas, y con la decoración de Navidad presentaba un aspecto muy "entrañable", no se me ocurre otra palabra mejor.
El castillo es... un castillo, muy típico, nada especial. La mitad es para residencia de estudiantes de la Universidad de Durham, y la otra mitad es, pues eso, castillo. Era muy "Harry Potter" la verdad, eso de tener la residencia de estudiantes en un castillo. Un par de fotos:
Y la catedral, era realmente espectacular, me encantó. Para los entendidos en arte, era de estilo normando, a mí, simplemente, me impresionó. Que algo así de enorme se construyera con los medios que tuvieran en aquella época es, bueno, no tengo palabras (hoy me he quedado sin ellas muchas veces). Las hay más grandes y bonitas claro, pero disfruté mucho viéndola.


Desde el río, ya llegando después de la caminata en el Polo Norte

No tiene cúpula (ni falta que le hace)
Nos quedamos a oír el Evensong. Este fue un momento muy especial, la música de órgano, las voces espectaculares del coro, el canto religioso, los rayos de sol de tarde colándose por las cristaleras... se me pusieron los pelos de punta, en serio os lo digo, muy pocas veces he sentido algo así. No era la "llamada del Señor", soy ateo absolutamente convencido, simplemente, era hermoso...

Oh my god, more humans!

Un par de alegres y despreocupados cerditos
Y después de la excursión campestre, al centro, a ver la catedral, el castillo y el pueblo. Durham es pequeño, pero tiene mucho encanto, todo casitas antiguas, y con la decoración de Navidad presentaba un aspecto muy "entrañable", no se me ocurre otra palabra mejor.
El castillo es... un castillo, muy típico, nada especial. La mitad es para residencia de estudiantes de la Universidad de Durham, y la otra mitad es, pues eso, castillo. Era muy "Harry Potter" la verdad, eso de tener la residencia de estudiantes en un castillo. Un par de fotos:
Y la catedral, era realmente espectacular, me encantó. Para los entendidos en arte, era de estilo normando, a mí, simplemente, me impresionó. Que algo así de enorme se construyera con los medios que tuvieran en aquella época es, bueno, no tengo palabras (hoy me he quedado sin ellas muchas veces). Las hay más grandes y bonitas claro, pero disfruté mucho viéndola.


Desde el río, ya llegando después de la caminata en el Polo Norte

No tiene cúpula (ni falta que le hace)
Nos quedamos a oír el Evensong. Este fue un momento muy especial, la música de órgano, las voces espectaculares del coro, el canto religioso, los rayos de sol de tarde colándose por las cristaleras... se me pusieron los pelos de punta, en serio os lo digo, muy pocas veces he sentido algo así. No era la "llamada del Señor", soy ateo absolutamente convencido, simplemente, era hermoso...












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